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Bélgica permite a los padres demandar por «nacimiento injusto» cuando el hijo nace con discapacidad.

publicado a la‎(s)‎ 11 dic. 2010 1:17 por Tomás Moro   [ actualizado el 12 dic. 2010 7:08 ]

El Tribunal de Apelación de Bruselas ha dictaminado que los padres pueden demandar a los médicos que no diagnosticaron "discapacidades graves" de los niños antes de nacer.

(Madrid, 10/12/2010.- Fuente: Religionenlibertad.com) .- El Tribunal de Apelación de Bruselas ha dictaminado que los padres pueden demandar a los médicos que no diagnosticaron “discapacidades graves” de los niños antes de nacer, dando por supuesto que si los padres hubiesen sabido eso ellos habrían hecho matar al hijo discapacitado mediante un aborto.

La sentencia del 21 de septiembre dijo que “ciertamente, el diagnóstico equivocado no causó la discapacidad del niño, que existía antes del error y que no podía ser remediada”. Pero el tribunal dijo que “el daño [que] debe ser compensado no es la discapacidad misma, sino el hecho de haber nacido con esas discapacidades”.

El tribunal comentó que el aborto es en el mejor interés del niño cuyos padres lo habrían matado, señalando que a partir de la legalización del aborto “el legislador debe haber tenido la intención de ayudar a evitar dar a luz a niños con graves anormalidades, al haber considerado no sólo los intereses de la madre, sino también el del mismo niño por nacer”.

En los últimos años, el examen prenatal y el aborto legal se han combinado en todo el mundo para crear la nueva acción legal de demandas por “nacimiento injusto”. En tales casos, los padres demandan a un médico o al hospital por no advertirles que un niño será discapacitado o por no recomendar el aborto. Los daños y perjuicios se buscan para cubrir los gastos médicos para el mantenimiento del niño y para la asesoría psicológica de los padres.

En los pleitos de “vida injusta”, por lo general el niño o su representante demanda a su médico para que le brinde apoyo a lo largo de toda la vida.

El crecimiento de este tipo de litigios ha sido posterior al crecimiento de la industria del aborto y al incremento del nivel de comodidad de tribunales y legislaturas con el aborto legal, así como a la creciente popularidad de los argumentos de los grupos de presión para la eutanasia, que sostienen que la muerte es preferible a la vida con discapacidad.

En 1982, un tribunal inglés rechazó un caso de vida injusta, basándose en que aceptar esa definición “significaría respecto a la vida de un niño discapacitado que no sólo es menos valiosa que la vida de un niño normal, sino de tan poco valor que no valdría la pena conservar”.

Sin embargo, a pesar de aún ser considerada legalmente cuestionable por muchos expertos, la práctica de litigar por una vida injusta y el nacimiento injusto está ganando terreno en todo el mundo, incluyendo Canadá, Estados Unidos, Francia, Polonia, Gran Bretaña y Australia. En Bélgica, la situación jurídica es aún más avanzada, con la eutanasia indiscutida al haber sido legalizada en el 2002.

Sin embargo, algunas jurisdicciones están rechazando la idea que los niños con discapacidad estarían mejor muertos y que por eso tienen “derecho” a ser asesinados antes de nacer. En Italia, en el 2006, el Tribunal de Casación dictaminó que “no existe algo así como un derecho a no nacer”. La sentencia dictaminó que “el llamado aborto ‘eugenésico’ no es admisible, a menos que las deformaciones del feto pongan en peligro la salud de la madre”.

En el 2002, el gobierno francés rechazó la decisión de su propio Tribunal Supremo, aprobando una ley que decía que si no se detecta una discapacidad en el útero eso puede dar lugar a reclamos por daños y perjuicios, pero sólo si es el resultado de un “error flagrante” por parte de un médico. En estos casos, los daños y perjuicios sólo pueden ser reconocidos para el niño.

En abril de este año, el Estado de Oklahoma, en Estados Unidos, aprobó dos proyectos de ley pro-vida, uno de los cuales prohíbe las demandas por vida injusta y por nacimiento injusto.

Wesley Smith, el estadounidense abogado y experto en bioética, escribió esta semana sobre la decisión del Tribunal de Apelaciones de Bélgica: “Esto es pensar que una vida no es digna de vida, una discriminación injusta de ‘comensales inútiles’ contra personas con discapacidades del tipo más pronunciado”.

“Esto genera un desprecio mortal hacia nuestros hermanos y hermanas con discapacidades. Y la parte que da miedo es que los belgas se ven a sí mismos como la cima de la tolerancia moderna, porque ellos expresan su intolerancia con palabras que destilan compa-aaaaa-ssssssión! Es algo vil y repugnante”.


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