La noción de desarrollo humano integral presupone coordinadas precisas como la como la subsidiariedad y la solidaridad.

publicado a la‎(s)‎ 6 jun. 2010 11:39 por Tomás Moro
Ciudad del Vaticano, Mayo 2010 .- “La noción de desarrollo humano integral presupone coordinadas precisas, como la como la subsidiariedad y la solidaridad, además de la interdependencia entre Estado, sociedad y mercado. En una sociedad mundial, compuesta de muchos pueblos y de diversas religiones, el bien común y el desarrollo integral se consiguen con el aporte de todos. En ello, las religiones son decisivas, por ejemplo cuando enseñan la fraternidad y la paz, pues educan a dar espacio a Dios y a estar abiertos a lo trascendente, en nuestras sociedades marcadas por la secularización”. Lo destacó el Papa Benedicto XVI al recibir en audiencia, el 22 de mayo, a los participantes en el Convenio promovido por la Fundación “Centesimus Annus-Pro Pontifice” sobre la relación entre “desarrollo, progreso y bien común”.


“El bien común es la finalidad que da sentido al progreso y al desarrollo - afirmó el Papa-, los cuales de otra manera se limitarían a la simple producción de bienes materiales; estos son necesarios, pero sin la orientación al bien común terminan prevaleciendo el consumismo, el desperdicio, la pobreza y los desequilibrios; factores negativos para el progreso y el desarrollo”. Benedicto XVI puso luego evidencia la importancia fundamental que tiene identificar “aquellos bienes a los que todos los pueblos deben tener acceso con vistas a su pleno desarrollo humano”, recordando cómo “el bien común está compuesto de diversos bienes: desde aquellos materiales, cognitivos o institucionales, a aquellos materiales y morales, a los que deben estar subordinados porque son bienes superiores”.

Con vistas en el desarrollo de la entera familia humana, “es fundamental y prioritario”, fueron las palabras del Santo Padre, esforzarse por reconocer la verdadera escala de los bienes-valores: “sólo gracias a una correcta jerarquía de los bienes humanos es posible comprender qué tipo de desarrollo se debe promover.

El desarrollo integral de los pueblos, objetivo central del bien común universal, no es producto solamente de la difusión del mundo empresarial, o de los bienes materiales y cognitivos como el hogar y la instrucción. Es producto más bien de las buenas decisiones que son posibles cuando existe la noción de un bien humano integral, cuando hay un telos, un fin, a la luz del cual se piensa y se busca el desarrollo”.