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El Centro Jurídico disiente de la valoración que don Juan José Rodríguez Sendín ha realizado de las últimas sentencias sobre la objeción de conciencia en atención primaria

publicado a la‎(s)‎ 15 mar. 2012 10:52 por Tomás Moro
Madrid, a 15 de marzo de 2012.- En recientes declaraciones (martes 13 de marzo de 2012) sobre las últimas sentencias a favor de la objeción de conciencia  de los médicos de atención primaria don Juan José Rodríguez Sendín, presidente de la OMC, se ha declarado a favor de la necesidad de regular la objeción de conciencia en la práctica médica.

Este Centro Jurídico tiene que disentir de dichas afirmaciones, dado que la actual regulación constitucional de la objeción de conciencia y su desarrollo jurisprudencial por parte del Tribunal Constitucional son suficientes para tutelar el necesario derecho a la objeción de conciencia de cualquier profesional médico.

Lo que se necesita realmente es que las diferentes administraciones sanitarias tutelen dicho derecho sin necesidad de entrar a valorar la oportunidad o no de la objeción planteada por cualquier médico.

Igualmente resulta curioso a este Centro Jurídico las afirmaciones realizadas por el Sr. Rodríguez Sendín en el sentido de la supuesta obligatoriedad por parte del médico a respetar el supuesto derecho a la mujer a abortar, por cuanto ni deontológico existe ese derecho, ni el médico es quien para inmiscuirse en un acto que no es médico.

Cabe recordar que la información sobre el aborto (materia objetada mayoritariamente por los médicos de atención primaria) ni es un acto médico, ni puede ser considerado como tal. Efectivamente, el aborto no puede ser considerado como una praxis médica encaminada a curar o paliar ninguna dolencia, siendo únicamente una actuación dirigida a eliminar una vida humana.

Vuelve a resultar curioso que el Sr. Rodríguez Sendín solo recuerde la objeción de la OMC en cuanto a la realización de abortos por parte de  las menores sin el consentimiento paterno, pues no creemos sea necesario recordar que el aborto en cualquier supuesto cuenta con la objeción de conciencia de la mayor parte de los médicos, con lo que circunscribir el tema del aborto a las menores es no querer entrar en el debate de fondo: el no respeto a la vida que choca frontalmente con los principios deontológicos de los profesionales médicos.

Convertir el aborto en una opción de la mujer sobre la que el médico no tiene nada que decir, es tanto como querer convertir la medicina en un objeto de consumo por parte del usuario sin el más mínimo respeto ni a las normas deontológicas, ni a la praxis médica, ni a la ciencia médica.